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“Anina”, la película uruguaya animada que cuenta la historia de una niña de diez años que recibe “el castigo más raro de la historia de los castigos raros”, es el resultado de casi nueve años de trabajo «con pasión» de Alfredo Soderguit y su equipo. “Ellos le hicieron grandes aportes personales de acuerdo a las características de su expresión plástica, por eso es que resultó algo tan maravilloso”, dijo Sergio López, autor del libro que inspiró el largometraje.

Anina Yatay Salas es una niña de diez años que, tras una escaramuza en el recreo, recibe el castigo más raro en la historia de los castigos raros. El libro, escrito por Sergio López Suarez, inspiró el largometraje animado “Anina”, dirigido por su ilustrador, Alfredo Soderguit, quien puso sus dibujos en más de cuarenta libros, tanto en Uruguay como en Argentina y Noruega.

Soderguit dijo a No toquen nada que la película “viene muy bien, sobre todo por algo muy lindo que se ha dado con el boca a boca y lo que la gente opina a medida que la ve”.

El director contó que antes de Anina “ya conocía el trabajo de Sergio López en otro tipo de libros que él hacía, que eran libros gráficos con diseños extraños”, pero un día lo llamaron por esta novela. “Me llega el manuscrito de Anina por solicitud de Sergio; él pidió para trabajar conmigo en la novela, y la empecé a leer”, relató.

Allí descubrió que esta historia “tiene un tratamiento en el desarrollo del personaje, en la forma de marcar la historia, muy descrita desde el corazón del escritor”.

“El nivel de la literatura infantil es muy alto en Uruguay, hay de todo: gente que hace descripciones exhaustivas y cosas muy ricas en cuanto a sensaciones y percepciones, como Helen Velando, o una especie de humor muy pícaro y profundo como libros de Magdalena Helguera o Fernando González”, opinó.

Con el libro de López Suárez se sintió como si estuviera “sentado frente al tipo hablando como de hermano a hermano”, y agregó que el escritor le da “una característica humana al personaje y lo hace tan completo que lo vuelve muy bello”.

Soderguit contó que algunas ilustraciones del libro, que no estaban descritas en el texto, dieron paso a escenas de la película. “Fue uno de los libros que más me inspiró a nivel de desarrollo visual posterior”, dijo.

Sergio López Suárez, el autor de Anina, dijo que la película “superó la novela en otro sentido” y lo que más le gustó es que “no fue una reproducción tautológica, es decir, esto es la novela y esto exactamente es la película”.

“Ellos le hicieron grandes aportes personales de acuerdo a las características de su expresión plástica, por eso es que resultó algo tan maravilloso”, agregó.

El autor de “Anina” dijo que la película se trabajó “con pasión”, algo que quedó demostrado por el hecho de que la terminaron después de “casi nueve años”.

Soderguit explicó que ese tiempo se divide entre el trabajo de Federico Ivanier en el guión, de los productores Julián Goyoaga y Germán Tejeira (Raindogs), hasta el “disparo de largada con el equipo de gente dibujando”, que fue en 2009.

López Suárez reconoció que ver la película fue emocionante y contó el momento en que los productores le mostraron las primeras dos escenas: “Estaban casi todos. Me sentaron en una silla frente a una gran pantalla y empezaron a pasar, y eran dos minutos. Un gran silencio, yo con una emoción impresionante, y los miro y ellos estaban todos atrás de mí y no estaban mirando la pantalla, estaban mirándome para ver mi reacción. Quedé marcado para siempre”.

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http://www.180.com.uy/articulo/33279